Un hombre frente al mar

Publicado originalmente en la revista Asia Sur N° 175

En Paracas, Luis Zapata encontró el lugar ideal para desarrollar su proyecto Inti-Mar, un espacio para abstraerse de la realidad caótica y sumergirse en el mundo de la maricultura. Después de más de diez años cultivando conchas de abanico y tras tres años de haberse involucrado en el turismo, siente que devuelve a la bahía la vida natural que se merece.

«Esta es una manera de hacer que Paracas vuelva a ser lo que siempre ha sido: una zona llena de vida natural». (Foto: Oliver Lecca / Asia Sur)
«Esta es una manera de hacer que Paracas vuelva a ser lo que siempre ha sido: una zona llena de vida natural». (Foto: Oliver Lecca / Asia Sur)

«No soy muy permeable a los problemas, simplemente me escapo de ellos», dice Luis Zapata sentado en la terraza de su albergue Inti-Mar, en Paracas. Alrededor de la bahía de mar manso y cerros áridos hace que el paisaje sea de tonalidades de azul y beige. Don Lucho, como lo llaman en el lugar, llegó hace quince años aquí en busca de una nueva zona para cultivar conchas de abanico y estar alejado de la ciudad y sus presiones.

Si bien estudió Economía y Derecho, Lucho se considera un hombre que hace realidad proyectos. Ha estado involucrado en la exportación de castañas en la selva, de cochinilla en el Cañón del Colca y orégano en el valle de Tacna. En Arequipa unos amigos le encargaron elaborar un proyecto para conseguir una concesión para sembrar conchas en la caleta de San José, donde buceaba continuamente. El tiempo probó que la zona no era sencilla de mantener para esos fines y dejó el sur del país para intentarlo, ahora por su cuenta, aquí, en un rincón privado y privilegiado que se abstrae de la Reserva Nacional de Paracas y que ha adquirido con el compromiso de cuidarlo. Sigue leyendo «Un hombre frente al mar»

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