Ricardo Wiesse: “Saco al ser humano de mis paisajes porque no tengo atracción por lo grotesco”

El pintor, uno de los artistas más importantes de la plástica peruana, explica el sentido de una vida ensimismada con los paisajes.

Ricardo Wiesse
Foto: Raúl García

En el taller del artista Ricardo Wiesse solo se escucha su respiración de 64 años y el rumor del inmenso y nublado mar del Pacífico que se ve a través de un ventanal. Son las cinco de la tarde, pero aquí no parece existir el tiempo.

No es solo una sensación. Después de más de cuatro décadas aislándose en huacas, desiertos, montañas y playas del Perú y sumergiéndose en el silencio de su taller, Wiesse escribió para su última exposición, Década reciente, que aspira a reivindicar “las virtudes del trabajo sin plazos, trabajo lento, único, particular”. Aquí, en esta casona sobre el acantilado de Barranco —de espaldas a la ciudad, a la modernidad, a los horarios fijos—, el tiempo se hace presente de otra manera. Está en las tres acuarelas que Wiesse ha ensayado desde el mediodía con colores ocres sobre cartulinas, en las veintitrés que ha acumulado en los últimos días y que tiene extendidas en el suelo de madera, en todos los paisajes figurativos y abstractos de mediano formato —los grandes pertenecen principalmente a la Galería Forum, el Museo de Arte de Lima, bancos y universidades— que después de más de cuatro décadas y decenas de exposiciones llegan a cubrir las altas paredes y pasadizos de su estudio.

Wiesse dice que no trabaja. Se define constantemente como un gozador, como un hombre que tuvo la suerte de dedicarse a lo que le dio la gana y de lo que le dio ganas fue de pintar los paisajes, sobre todo los de la costa. En sus cuadros figurativos elimina todo rastro del hombre moderno para recuperar el estado virginal de los paisajes antes de la llegada de los españoles. En sus ensimismamientos abstractos —que incluye esculturas y trabajos en relieve— fluye toda su admiración por el arte precolombino. “Uno vive y hace cosas. Otorgarse más que eso me parece falso”, dijo despreocupado en una entrevista del 2011 en la Galería de arte Amaranto. Pero después de 38 años de su primera exposición personal, es catalogado como uno de los pintores más serios, coherentes y profundos de la plástica peruana actual. Sigue leyendo “Ricardo Wiesse: “Saco al ser humano de mis paisajes porque no tengo atracción por lo grotesco””

Susana Baca: la voz resistente

Publicado originalmente en la revista Bocas de Colombia. 

Susana Baca, por Raul García
Foto: Raúl García

La casa de Susana Baca está rodeada del canto de los gallos, el mugido de las vacas, el rumor del mar, el color de las lilas, el olor del guano y la intensidad del sol seco del sur de Lima. La calma y suavidad que emanan en el ambiente de su casa son las mismas que ella ha impregnado en la tradicionalmente agitada y fuerte música afro, un estilo que la convirtió, a paso lento, en la más destacada solista afroperuana de la world music.

Hace más de diez años, junto a Ricardo Pereira, su esposo y mánager, empezaron a convertir este antiguo establo en su casa, su estudio, su centro cultural y su escuela de música. Hace cuatro, finalmente, se mudaron aquí, al distrito de Santa Bárbara, en la provincia de Cañete, a 136 kilómetros de la ciudad de Lima. Desde entonces, todos los días, a la hora del almuerzo, Susana –Susanita, como le dicen en casa– lucha contra las moscas sin perder la sonrisa.

Susana Baca es un símbolo de la música afroperuana a nivel mundial. Cuando lo logró ya había cumplido cincuenta años y se había dedicado por mucho tiempo a ser profesora. Pero, por más que se hicieran esperar, la decisión de apostar por su canto obtuvo resultados. En el año 2002 ganó su primer Grammy Latino por el disco Lamento negro y en el 2011, el segundo, por su colaboración con Calle 13 en la célebre canción “Latinoamérica”. Sus discos han sido celebrados por medios como The New York TimesLe MondeRolling StoneBillboardJazz Times y New Yorker, entre otros. Ha cantado junto a Totó la Momposina, Pedro Aznar, Caetano Veloso, Mercedes Sosa, Aterciopelados, Argelia Fragoso, Lila Downs, Nano Stern y Snarky Puppy. (Seguir leyendo en la revista Bocas…)

Sara Bertrand: “¿Quién instaló esa nefasta idea de que la literatura para niños y jóvenes son solo mundos felices?”

La escritora chilena, una de las más destacadas de la literatura infantil y juvenil contemporánea, explica el sentido de las imágenes tristes, la seguridad que brindan los libros en medio del caos y el poder del relato para recuperar la memoria femenina. 

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Foto: Raúl García

La escritora chilena Sara Bertrand ganó el premio de literatura infantil más importante del mundo, el New Horizons Bologna Ragazzi Award 2017, con una historia triste: La Mujer de la guarda (2016). Acompañada de oscuras y delicadas ilustraciones grises con detalles azules, el relato narra las dificultades reales y las aventuras ficticias de Jacinta, una niña que tiene que hacerse cargo de sus hermanos menores debido a la muerte de la madre y la ausencia constante del padre.

Si de pequeña las lecturas se convirtieron en un refugio ante la frustración familiar y nacional germinada por la dictadura de Augusto Pinochet, los años han llevado a Bertrand a darle vuelta a la ecuación. Es ella ahora quien despliega su obsesión por la memoria, la identidad, la nostalgia, la muerte y el abandono en historias que muchas veces ni ella, ni sus editores, ni sus lectores, saben discernir para quién son, pero que han sido traducidas al francés, catalán e italiano. Sigue leyendo “Sara Bertrand: “¿Quién instaló esa nefasta idea de que la literatura para niños y jóvenes son solo mundos felices?””

Stephen Ferry: cómo fotografiar una realidad ambigua

El fotógrafo estadounidense, distinguido en dos oportunidades por la fundación Word Press Photo, ha retratado la complejidad real del conflicto colombiano con las FARC y la de Latinoamérica con la minería, todo un ensayo sobre las distintas capas de la tan mentada neutralidad informativa. 

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Stephen Ferry (Estados Unidos, 1960). (Foto: Raúl Garcia)

Cuando Stephen Ferry era niño, en su casa de Cambridge, Massachusetts, no había televisión. En plena efervescencia de las revueltas contra la guerra de Vietnam y la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, su familia se mantenía al tanto de la tensión a través de los periódicos y las revistas. En junio de 1972, cuando Ferry tenía doce años, Life publicó la imagen tomada por Nick Ut que se convertiría en el ícono de la tragedia de la guerra: cinco niños espantados huían por la carretera de un ataque con napalm en la ciudad de Trang Bang. “Creo que fue ahí”, supone Ferry a los 58 años, “que entendí, sin ser muy consciente, la potencia de la fotografía”.

La entendió al punto que hoy acumula los premios World Press Photo, Picture of the Year y Best of Photojournalism, entre otras distinciones y becas académicas. Más allá de sus colaboraciones constantes con medios como The New Yorker, National Geographic, The New York Times o GEO en temas de política, derechos humanos y medioambiente, su estilo y forma de trabajo han quedado resumidos en, Violentología: manual del conflicto colombiano, publicado en 2012. Sigue leyendo “Stephen Ferry: cómo fotografiar una realidad ambigua”

Alfredo Márquez: memoria de una generación indomable

Después de entregar todas las energías a su exposición antológica, Alfredo Márquez se sienta en su taller para exprimir las últimas conclusiones de más de tres décadas de trabajo artístico.

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Foto: Raúl García 

Alfredo Márquez dice estar “consumido”. Ha pasado un año dedicado a preparar la muestra retrospectiva que reunió 35 años de su trabajo artístico y, durante el mes y medio que duró la exposición en la galería Germán Krüger Espantoso del ICPNA de Miraflores, ha realizado aproximadamente noventa horas de visitas guiadas. Además, ha presentado Katatay y otros actos de colaboración, el primer libro que reúne gran parte de su obra y que tuvo que supervisar afiebrado desde la distancia. En efecto, hoy se pesó y descubrió que ha perdido siete kilos de peso.

También ha perdido su celular y la cinta con la que se amarraba el pelo desde hace una década. “No creo que sean actos fallidos”, dice agotado en su taller de Barranco, a donde ha llegado, caída ya la noche del viernes, después de cuatro días dedicado a desmontar todo lo planificado en este tiempo. “Hay algo que quiero dejar, olvidar, y no sé qué mierda es. Trabajar una antológica, que en este caso es una una memoria de lo que hice con muchos amigos, ha sido demasiado. Quiero descansar un poco de haber estado demasiado consciente”. Sigue leyendo “Alfredo Márquez: memoria de una generación indomable”

El señor de Sipán

Publicado originalmente en la revista Bocas (COL) de noviembre del 2017.

A 30 años del descubrimiento de uno de los grandes tesoros de América Latina.

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Foto: Raúl García

“Tuve la sensación de que alguien me estaba mirando desde dentro de la Tierra”, recuerda el arqueólogo peruano Walter Alva mientras observa una fotografía que muestra la primera pieza que fue encontrada hace treinta años en la tumba del Señor de Sipán. En la foto se observa una figura enterrada hasta la mitad: una orejera de oro de 92 milímetros de diámetro y, en el centro, el torso de un hombre que lleva un mazo en su brazo derecho, un collar que pareciera aludir a cabezas ajenas, una gran nariguera, una diadema semilunar sobre la cabeza y, sobre todo, unos ojos que miran fijamente. Por eso, todavía hoy, Walter Alva piensa que más que un hallazgo, ese momento fue “un encuentro mutuo”.

El hallazgo, ubicado en el valle de Lambayeque, en Chiclayo, en el norte del Perú, era un tesoro arqueológico de la cultura moche y de las civilizaciones antiguas de América. Además, era la primera tumba de un noble que se hallaba intacta en ese país: estandartes y tocados de cobre dorado, pectorales de cuentas de conchas, narigueras, orejeras, brazaletes, pulseras, diademas, sonajeras, bastones, escudos y campanas semilunares… Las piezas eran de oro acompañado de cobre, plata o turquesa y en el lugar también encontraron esqueletos de mujeres, niños, guerreros y animales.

Cuando Alva habla sobre arqueología, cuenta historias de sociedades que parecen seguir vivas. En efecto, se podría decir que él salvó a la cultura moche. No lo hizo en el año 600 d. C., cuando los cambios climatológicos hicieron sucumbir a la sociedad de entonces –muchas hipótesis apuntan a que fue una versión del fenómeno de El Niño–, pero sí en 1987, cuando, junto con Luis Chero Zurita y Susana Meneses, evitó que los saqueadores hicieran desaparecer en el mercado negro todo lo que había en ese lugar. “Machu Picchu es lo que es por sí misma. Sipán es lo que es por Walter Alva”, dijeron una vez para presentarlo en un programa de televisión.  (Seguir leyendo en la revista Bocas…)

Hernán Casciari: “Hay que ser niños ante el Word y adultos frente al Excel”

Uno de los mejores narradores del momento explica por qué es necesario recordar las preguntas básicas de la infancia para madurar y crear medios nobles.

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Foto: Stefany Aquise / LaMula.pe

“En mil cuatrocientas palabras libres los mandé a cagar”. Con esas palabras, en el año 2011, el escritor argentino Hernán Casciari se ganó uno de los primeros aplausos masivos que se le harían cada vez más comunes con el paso del tiempo. Se refería, en ese entonces, a la decisión que tomó en 2010 de renunciar a las cuatro grandes editoriales que publicaban sus libros (y, según ha contado, le robaban) y a los dos periódicos en los que contaba con una columna (y cada vez menos palabras). Su hartazgo lo convirtió en Orsai, una revista sin intermediarios entre los creadores, los autores y los lectores, sin publicidad y, a la vez, con la mayor calidad narrativa y artística. El objetivo: demostrar que la famosa crisis de la industria no es económica, sino moral. Hoy, después de seis años, siete libros y dieciséis números de la revista, su historia es más que conocida y si sufre un infarto, es noticia.

Usar las palabras, ser libre y mandar a cagar al resto, es lo que hace Casciari. Y lo hace con una sencillez y eficacia solo comparable con los relatos para niños y las confesiones sinceras. (Seguir leyendo en LaMula.pe) 

Juan Villoro: cómo alejarse de la arrogancia intelectual

El escritor mexicano, uno de los principales invitados de la Feria Internacional de Libro de Lima, explica por qué ni la madurez hace que uno entienda el mundo mejor que los demás.

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Foto: Stefany Aquise / LaMula.pe

“No en balde Villoro lo sabe todo, lo ha visto todo y oído todo, y ha leído todos los libros y más”, escribió el escritor mexicano Hugo Hiriart (Premio Nacional de Ciencias y Artes 2009) en ‘Materia dispuesta’ (Candaya, 2011), un libro de casi quinientas páginas en el que 41 especialistas analizan -sin poder evitar la fascinación, la mayoría de la veces- la obra de Juan Villoro (Ciudad de México, 1956).

Villoro ríe. “Lo que pasa es que soy una persona muy metiche y siempre ando buscando cosas diferentes. En eso yo creo que tengo una condición psicológica más bien infantil. Yo veo jugar a los niños, cómo se concentran enormemente en una tarea y de pronto ya están en otra”, se explica. “Me han interesado mucha cosas pero también hay cosas que me repugnan. El golf, por ejemplo. Me parece absurdo como concepto, ecológicamente espantoso y un deporte para ricos ociosos. Hay también muchas molestias de la vida diaria que no comprendo, entre ellas todo lo que se relaciona con el dinero, la economía, los precios, el consumo, las marcas. Si alguien me pregunta de situaciones en África, debo confesar que no sé nada”.

Después de seis novelas (incluida ‘El Testigo’, Premio Herralde 2004), seis libros de cuentos, ocho libros de literatura infantil, seis de ensayos, diez de crónicas y tres obras de teatro, hay que seguir sumando: el artículo ‘La alfombra roja del terror narco’ que le valió el Premio de Periodismo Rey de España en 2010, sus constantes conferencias sobre todo lo habido y por haber, canciones escritas para bandas como Café Tacuba y sus últimas incursiones en el escenario para llevar a cabo lecturas acompañado de la banda Caifanes. A los 60 años, Villoro, el hombre que parece saberlo todo, lo repite una y otra vez: “Una de las cosas más extraordinaria que le puede pasar a una persona es ser principiante”. (Seguir leyendo en LaMula.pe) 

Joe Sacco: por qué un reportero de guerra debe volver a reír

Una entrevista con el dibujante más destacado del periodismo contemporáneo.

 

Hay Festival Arequipa 2016
Foto: Hans Rivadeneira / LaMula.pe

“El periodismo es un proceso con grietas e imperfecciones en el que se ve implicado un ser humano, no una fría ciencia llevada a cabo por un robot”, escribió Joe Sacco (Malta, 1960) en la introducción de Reportajes (2012).

En este libro, Sacco compiló sus reportajes ilustrados, crónicas gráficas -llámelos como desee- sobre las guerras en Palestina, Irak, Kushinagar, Chechenia, la migración africana y lo primeros procesos internacionales por crímenes de guerra que destaparon las guerras en Yugoslavia. Cada uno de ellos publicado en medios como Times Magazine, New York Times Magazine, The Guardian Weekend, Harper’s Magazine, Virginia Quartely Review, entre otros. Esta es una pequeña muestra de una obra gráfica que -después de un inicio dedicado a retratar el mundo del rock and roll– lleva hasta hoy casi 25 años y 13 libros, la mayoría de ellos dedicados a retratar los grandes conflictos humanos del siglo XX y XXI.  (Seguir leyendo en LaMula.pe)

Christiane Taubira: “Si la política solo decide y no explica, las conquistas no duran”

La activista por los derechos humanos, que fue la primera mujer afrodescendiente en ocupar el Ministerio de Justicia en Francia , visitó Lima esta semana.

Christiane Taubira entrevista para La Mula.
Foto: Guillermo Gutierrez / LaMula.pe

Por Raúl Lescano y Ginno P. Melgar

“Es la ley la que ayuda a que las conciencias evolucionen”, afirma Christiane Taubira, la ex ministra de Justicia de Francia que logró que se aprobara el matrimonio igualitario en el 2013 en una sociedad con una amplia base electoral conservadora. Su liderazgo fue tal que la ley es conocida como la ‘ley Taubira’.

La economista, nacida en la Guayana Francesa en 1952 – en una familia monoparental en medio de “una sociedad muy estratificada, con mucho menosprecio con respecto a las personas pobres”, como recuerda- se convirtió en la política más progresista del gobierno de François Hollande. Su llegada al Perú, como invitada especial para el Hay Festival, coincide con una coyuntura nacional en la que el discurso político se ha degradado fuertemente y nos recuerda por contraste que la política, cuando se encamina en el respeto, puede hacer que las sociedades continúen evolucionando. No en vano el discurso que brindó también esta semana en una charla sobre el Matrimonio Para Todos en la Alianza Francesa, se centró en el potencial de cambio que tiene el diálogo y el debate más cotidiano de cualquier persona, al que ella llama “la intensidad de la reflexión colectiva”. (Seguir leyendo en LaMula.pe) 

[Video] Juan Javier Salazar: el intento final de un artista por entender al Perú

Como un homenaje al artista fallecido esta semana, publicamos la última intervención que hizo este año como parte de su proyecto Perú Express.

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El artista visual Juan Javier Salazar, figura clave del arte contemporáneo nacional, falleció este martes a los 61 años.

Conocido por el carácter político, cotidiano y, a la vez, extraordinario de su obra, Salazar buscó mantenerse siempre a un lado del circuito artístico oficial. Sin embargo, esto no impidió que algunos de sus trabajos se incrustaran en el imaginario nacional. Su obra abarcó formatos tan diversos como acciones en el espacio público, la producción artesanal de objetos utilitarios, la fabricación de ready-mades con materiales precarios, entre otros. (Ver video…) 

 

Marco Avilés: “¿Cuántas cosas que ahora estamos aplastando vamos a valorar de acá a treinta años?”

Después de rechazar por años los orígenes de su familia, dejar el periodismo como trabajo e irse de la ciudad donde creció, el periodista peruano vuelve a Lima con un libro de crónicas con las que busca reivindicar su choledad.

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Foto: Raúl García / LaMula.pe

Marco Avilés es periodista. O lo fue. Aunque lo sigue siendo. Pero de otra manera.

Avilés fue reportero del diario El Comercio, donde escribió textos que hoy recorren las facultades de periodismo del país. Fue editor de Etiqueta Negra, la revista peruana que hoy en día es un referente de la crónica a nivel mundial. Y fundó la revista/editorial Cometa con la que publicó dos números de formatos gigantes que lo convirtieron en un mentor de los nuevos medios y en un duro crítico del periodismo tradicional y la caótica realidad limeña. Pero un día Avilés dejó el periodismo. “Cometa es el sueño que nunca pensé tener”, decía poco antes, mientras pasaba a formar parte también del grupo de los Nuevos Cronistas de Indias, una especie de guía del periodismo de vanguardia en Iberoamérica. En la televisión lo presentaban como “uno de los periodistas más talentosos del Perú”. Pero un día Avilés dejó el periodismo para casarse, mudarse a Maine (Estados Unidos), aprender inglés y ganar dinero trabajando como pupilo en el cocina de un restaurante y, ahora, llevando a sus citas médicas a decenas de personas que cruzaron la frontera en busca del sueño americano. (Seguir leyendo en LaMula.pe)

Jennifer Thorndike: tratar de entender la maldad

Cómo las escenas de muerte y perversión que una escritora no soporta ver, se convirtieron en la herramienta narrativa para intentar comprender el lado oscuro de las personas.

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Foto: Raúl García / LaMula.pe

“A mí me gusta golpear con cada escena y cada capítulo. No quiero capítulos muertos donde el lector pueda dar un respiro. Me gusta golpear, golpear, golpear hasta el final”, explica Jennifer Thorndike (Lima, 1983) sobre su nueva novela que, solo en la contraportada, hace alusión a la muerte, la tortura, el crimen, la perversión, el poder, la sumisión, la soledad, la cobardía, la demencia, el abandono, la tristeza. Y, para cerrar, la muerte otra vez.

Cuando Thorndike habla de golpear, habla de Esa muerte existe (Random House, 2016), una historia en la que una mujer, condenada a muerte, describe su crimen: asesinar a su hermana. Se trata de no más de 160 páginas cargadas de frases cortas con escenas en las que se pueden mezclar basura podrida, entrepiernas, olor a orina, masturbaciones y arcadas. (Seguir leyendo…)

Joseph Zárate: “Había mucha información sobre Máxima Acuña, pero hacía falta corroborar quién era”

El periodista peruano que acaba de ganar el Premio Ortega y Gasset 2016 con un perfil sobre la defensora de las lagunas de Conga, explica por qué era necesario, en vez de posicionarse a favor o en contra de ella, conocerla en profundidad. “La información está ahí, pero muchas veces no nos interesa”, dice.

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Foto: Adrián Potugal / LaMula.pe

El perfil sobre Máxima Acuña que esta semana ganó el Premio Ortega y Gassetque entrega cada año el diario El País a los mejores trabajos periodísticos escritos en español, fue catalogado por el jurado como “una historia local que se hace universal”. Pero la primera versión que entregó Joseph Zárate (29) a los editores de la revista Etiqueta Verde tuvo un veredicto distinto: “No vuelvas a hacerte esto. Es una mierda”, recuerda Zárate que le dijeron.

‘La Dama de la Laguna Azul versus la Laguna Negra’, cuenta la historia de Máxima Acuña, la campesina que habita frente al lago que el Gobierno y la empresa minera Yanacocha quieren convertir en depósito de desechos tóxicos. Detrás del texto hubo tres meses de trabajo, dos semanas de convivencia y ocho versiones del texto. “Si digo que esto es gracias a un trabajo en equipo puede que suene a lugar común, pero me refiero a un diálogo constante”, explica Zárate. “Hoy no hay editores con todas sus letras. Hay los que te tocan las comas, pero no los que te discuten la idea y el sentido de un texto”. (Seguir leyendo…)

Andrés Hoyos: “Hay que arrancar las primeras páginas de los periódicos”

El creador de la revista cultural El Malpensante conversó con LaMula.pe de sus múltiples facetas detrás de las letras a raíz de su visita a Lima como invitado de la Bienal Mario Vargas Llosa.

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Foto: Andrea Jibaja / LaMula.pe

Es escritor, periodista, editor, polemista, pero Andrés Hoyos es conocido sobre todo como el fundador de El Malpensante, la revista colombiana creada en 1996 que hoy es un referente de las publicaciones culturales de Latinoamérica.

El número de marzo de este año, por ejemplo, cuenta con las memorias de un borracho del Eje Cafetero de Colombia, un retrato de los últimos días del escritor Stefan Sweig, los recuerdos de una mujer que se dedicó por más de cuarenta años escribir guiones para telenovelas, un anecdotario fotográfico del cine colombiano, un análisis de la peor película presentada en los Cannes, una crónica sobre la destacada velocidad de los atletas jamaiquinos, fragmentos autobiográficos sobre la gordura… Y así, cada número trae una “amplia variedad de lecturas paradójicas”, como describen sus propios creadores sus selecciones, “una marca de placer literario; una ventana para acceder a miradas particulares y profundas de la cultura; una firma editorial innovadora, una garantía de calidad y credibilidad”.

Hoyos estuvo en Lima como invitado de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa. (Seguir leyendo en LaMula.pe)

Juan Gabriel Vásquez: “No es una metáfora que la violencia del pasado esté presente en nuestras vidas”

El escritor colombiano, finalista del Premio Mario Vargas Llosa por su última novela ‘La forma de las ruinas’, explica por qué desconfía de la historia oficial de los países, cómo hechos de principios del siglo pasado conviven con nosotros hoy y cuán conservador sigue siendo su país a pesar de sus políticas progresistas.

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Foto: Andrea Jibaja / LaMula.pe

“Los premios son azares maravillosos, pero azares al fin y al cabo”, explica el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, uno de los cinco finalistas de la segunda edición del Premio de Novela Mario Vargas Llosa que se entrega esta semana en Lima. “Este premio ha sido llevado con una seriedad impresionante y además con la vocación de establecer un retrato de la literatura en lengua española y para mí es un privilegio estar acá”.

Su aporte a ese retrato esta vez se llama ‘La forma de las ruinas’ (Alfaguara), la historia de un hombre obsesionado por encontrar las conexiones entre los asesinatos del político Jorge Eliecer Gaitán que dividió Colombia en dos en la primera mitad del siglo XX, la del diplomático y militar Rafael Uribe Uribe poco antes de presentar un proyecto para proteger a los trabajadores colombianos a inicios de la misma época, e incluso la del presidente norteamericano John F. Kennedy. (Seguir leyendo en LaMula.pe…)

Antonio Zapata: “El escenario actual se debe más a las grandes incongruencias del Perú que a un plan maquiavélico”

El historiador, que en su nuevo libro ahonda en las raíces ideológicas de los principales candidatos de derecha de estas elecciones, explica por qué la confusión electoral actual no es un novedad y por qué es necesario dejar los prejuicios y adjetivos de lado para entender las propuestas de la derecha.

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(Foto: Raúl García /La Mula.pe)

“Estaba seguro que esto iba a ocurrir”. A cuatro semanas de las elecciones nacionales, el Jurado Nacional de Elecciones acaba de dejar fuera de carrera al segundo lugar de las encuestas, Julio Guzmán, y a la sorpresa ya en caída, César Acuña. La reciente noticia crea una incertidumbre nacional, pero el historiador Antonio Zapata no parece sorprendido. “La transición del año 2000 tenía muchas promesas y una a una se fueron dejando de lado, como la corrupción”, explica en la sala de su casa mientras se frota la frente para controlar la transpiración del verano. “Quedaba la seriedad y confiabilidad de los organismos electorales que eran instituciones en las cuales la ciudadanía tenía una buena apreciación. Ahora lo único que nos quedaba de esa transición se ha venido abajo”.

Zapata acaba de publicar el libro Pensando a la derecha(Planeta), que define como “una historia de la derecha, escrita por alguien de izquierda que pretende que un lector de derecha aprenda de sí mismo”. (Seguir leyendo en LaMula.pe…)

Rafo León: “Me preparo para la etapa sedentaria de mi vida”

Publicado originalmente en la revista Velaverde N° 139

A poco de cumplir 65 años, el periodista Rafo León acaba de publicar su primer libro de ficción Cualquiera daña a otro. A raíz de la nueva exploración que inicia habla sobre la deuda que tenía con su profesión, los recuerdos personales que se colan en los relatos, la experiencia con las editoriales y cómo los viajes son la solución para un hombre antisocial.

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Rafo León acaba de llegar a su casa y ha abierto una botella de vino para relajarse después de pasar 45 minutos en el tráfico de la hora punta de Lima. Las paredes de los dos departamentos continuos que ocupa con su esposa están casi totalmente cubiertos de pinturas y los recuerdos de los infinitos viajes que ha realizado ocupan en orden cada espacio restante y la superficie de todos los muebles, incluso parte del piso. El ambiente de su casa es la prueba de cómo el trabajo como periodista de viajes marcó para siempre su trayectoria a pesar de haberla iniciado a los cincuenta años.

Sin embargo, ahora, a los 64, ha decidido incursionar en la ficción. Probablemente, dice, como preparación para la etapa sedentaria de la vida. El periodista de las largas caminatas empieza a pensar en el descanso y para ello tantea un nuevo terreno con la publicación del libro de nueve relatos Cualquiera daña a otro (Planeta). Sigue leyendo “Rafo León: “Me preparo para la etapa sedentaria de mi vida””

Daniel Mordzinski: el tiempo necesario para retratar escritores

El fotógrafo argentino, invitado a la Feria de Libro Ricardo Palma y al Hay Festival, explica por qué es necesario saber escuchar para fotografiar, recuerda sus años más duros bajo la dictadura y la guerra, y anuncia un nuevo giro en su carrera enmarcada por escritores.

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Foto: Adrián Portugal / LaMula.pe

La primera vez que Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960) escuchó la etiqueta que lo calificaba como “el fotógrafo de los escritores” le pareció tan feo que juró no repetirla jamás, pero no ha podido hacer nada al respecto. En todo caso prefiere la descripción que le hizo el escritor español Enrique Vila-Matas: “fotógrafo entre escritores”. Porque eso es lo que en realidad hace: no trabaja para ellos, se mueve entre ellos. Y los retrata cada vez que encuentra la confianza y el momento adecuado, lo que le puede tomar incluso años. (Seguir leyendo en LaMula.pe…)

Fito Espinosa: cómo un pintor naif alcanza su destino

A propósito de la retrospectiva que presenta por sus veinte años de trayectoria, el pintor repasa al detalle la transición que le hizo dejar atrás la oscuridad de sus inicios para convertirse en un referente de las emociones más sensibles.

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Foto: Oliver Lecca / LaMula.pe

Hace veinte años, Fito Espinosa, el hombre flaco de pelo blanco y lentes de marco grueso que se ha hecho conocido por hacer de su obra una apología a los sentimientos humanos más inocentes (la necesidad del amor, la esperanza de los sueños, la prioridad de lo invisible), expuso su primera muestra individual. Una coraza para el desierto no se caracterizó por personajes infantiles y coloridos de grandes ojos. Lo que había eran cuerpos y perfiles realistas en los que predominaban la oscuridad del azul y el rojo, expresiones apagadas y una sensación de pesadumbre. A pesar de eso, Espinosa está convencido de que hoy en día sigue hablando de lo mismo: nuestras necesidades y deseos más internos. (Seguir leyendo en LaMula.pe…)

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